EJERCICIOS ESPIRITUALES

Publicado el :09/05/2017

 


 

Puerto Montt, mayo de 2017.

    

Querida comunidad sanjavierina:

 

Reciban un afectuoso saludo. En esta oportunidad, queremos invitarlos  a vivir la experiencia de Ejercicios Espirituales, un retiro de fin de semana al modo “Ignaciano”.

Los ejercicios espirituales son una experiencia de oración que busca profundizar y enriquecer la relación con Dios. En términos prácticos, los ejercicios se realizan en un ambiente de retiro espiritual, en un clima de silencio, con momentos de oración personal, y acompañamiento.

Se realizarán desde el viernes 19 de mayo a las 19:30 hrs. hasta el domingo 21 de mayo a las 12:30 hrs. en casa de retiro Chinquío (isla de los curas).

Este espacio está pensado para adultos en general (apoderados, funcionarios u otro miembro de la comunidad) que tengan la disposición y deseos de vivirlo. No requiere experiencia previa. El costo es de $30.000 por persona, dinero destinado  para pago del alojamiento, instalaciones y comidas. Queremos que el costo económico no sea razón para no asistir, por lo que si algún interesado no puede cancelar este dinero, invitamos a conversarlo.

Inscribirse con Lucía González (secretaria de pastoral). Consultas al fono 241210 o pastoral@colsanjavier.cl  Cupos limitados.

 

Afectuosamente,

Paul Mackenzie SJ.

Capellán General

 

 



 

     

¿QUÉ SON LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES?     

LA EXPERIENCIA DE IGNACIO

Los ejercicios surgen a raíz de la experiencia espiritual del propio Ignacio de Loyola, quien decide compartir algunos consejos espirituales que pueden ser de ayuda a otros que también desean descubrir la presencia y acción de Dios.

Estos consejos se reúnen en un texto (el libro de los ejercicios espirituales) que sirve de orientación para quienes acompañan esta experiencia.

 

EJERCICIO Y SILENCIO

Para explicar en qué consisten los ejercicios, Ignacio utiliza una analogía aludiendo a los ejercicios físicos: así como para entrenar el cuerpo deben reiterarse ciertas actividades corporales, tales como correr, pasear, caminar, así también para “entrenar” el espíritu es necesario hacer ejercicios espirituales, tales como meditar, contemplar, orar, examinar la conciencia, entre otros.

A través del silencio, el “ejercitante” gana mayor sensibilidad respecto de los propios estados de ánimo y los sentimientos más profundos del corazón. Sólo así será posible “oír” la voz de Dios, reconocer su presencia y dar lugar a una auténtica transformación interior.

 

ORACIÓN Y DISCERNIMIENTO

Uno de los métodos más importantes para hacer oración en los ejercicios es la meditación bíblica. La lectura orante de algunos fragmentos seleccionados de la vida de Jesús dan lugar a una experiencia de meditación y contemplación: se trata de ver con los ojos del corazón las personas, los lugares y las situaciones, involucrando también la propia vida en ellas. En esta experiencia, es posible conversar con el Señor, como quien conversa como un amigo, poniendo las emociones, sentimientos y anhelos más profundos.

Al finalizar la oración, es necesario examinar y preguntarse qué sentimientos, deseos y movimientos internos han acontecido en el interior del alma. Este examen constituye el corazón del discernimiento: reconocer qué invitaciones son de Dios y deben acogerse, y cuáles no son de Dios y, por ende, deben rechazarse.

 

EL ACOMPAÑAMIENTO

Cada ejercitante tiene una conversación diaria con un acompañante. Éste asume un rol pasivo, ofreciendo ayudas para percibir e interpretar los movimientos del espíritu. Junto con ello, sugiere algunas orientaciones para las meditaciones siguientes. No ejerce un rol directivo: cada ejercitante debe establecer un diálogo independiente, personal y auténtico con el Señor.

Junto con ello, se ofrecen entregan puntos para nutrir la oración y el proceso personal que cada acompañante vive durante los ejercicios. 

    


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