La Visión que nos mueve
Soñamos un Colegio SFJ que, desde su emplazamiento en Pelluco, enraizado en su historia y abierto al cambio, sea un faro para el sur de Chile: una comunidad educativa que irradia luz, esperanza y sentido, fiel a su identidad católica e ignaciana. Aspiramos a ser un referente de excelencia educativa, comprometido con la formación de una ciudadanía activa, transformadora y atenta al cuidado de la casa común. Un colegio que acompaña las trayectorias vitales de sus estudiantes y también invita a quienes les apoyan en este proceso a un camino conjunto de crecimiento, para inspirar nuevas generaciones de hombres y mujeres al servicio de un mundo más humano, justo y fraterno.
La Misión que nos convoca
El Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, fiel a su identidad católica e ignaciana, forma integralmente a niños, niñas y jóvenes para que, con excelencia y compromiso social, vivan como personas libres y compasivas, al servicio de una sociedad más justa, fraterna y atenta al cuidado de la “casa común” .
Sellos distintivos a partir de la Misión
Sello 1: Colegio católico de espiritualidad ignaciana
El SFJ está vinculado a la Iglesia católica –universal y local– y es parte de la obra apostólica de la Compañía de Jesús en Chile. Por esto, educa a partir del Evangelio anunciado por Jesús y la riqueza espiritual heredada de San Ignacio de Loyola, quien buscó que toda persona se descubra amada por Dios y, en respuesta a ello, se sienta movida a “en todo amar y servir”, colaborando en construir un mundo mejor.
Por esto, el colegio tiene una propuesta pastoral para acompañar el crecimiento de sus estudiantes y familias, en la que destacan las fiestas litúrgicas más importantes de la Iglesia, la opción de vivir los sacramentos de iniciación cristiana y clases de educación religiosa para todas y todos, que no exigen ser creyente pero permiten que todo el estudiantado conozca la fe y el pensamiento de la comunidad católica.
Sello 2: Educación humanista integral de excelencia
El SFJ aspira a formar personas que marquen una diferencia por su hondura espiritual, su fuerza ética, su calidad humana y su competencia. A esto le llamamos excelencia humana, como una aspiración que ensancha la idea tradicional de excelencia académica (que es el piso mínimo de la excelencia integral que buscamos). Por esto, importan mucho los resultados del estudiantado en distintas mediciones y campeonatos (deportivos, académicos y de toda índole; internos y externos), en complemento con otras valoraciones de su avance integral. El colegio anhela que –en cada dimensión y experiencia– las y los estudiantes desarrollen al máximo sus talentos y vayan construyendo un proyecto de vida que les permita realizar ese llamado único de Dios que es su vocación.
En pocas palabras, el colegio pretende formar personas según las 4Cs: (a) conscientes de sí mismas y del mundo en que viven; (b) compasivas, pues son capaces de escuchar, acoger y solidarizar con las y los demás; (c) comprometidas con la gente desde el modo de ser de Jesús; y (d) competentes para ayudar a transformar el mundo mediante sus conocimientos y habilidades, siendo capaces de aprender, desaprender y reaprender con seriedad y rigor.
Sello 3: Formación para el servicio
Desde la clave ignaciana de que “el amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”, el SFJ asume la búsqueda del Reino de Dios y su justicia como marco de la formación. El horizonte es formar personas “para y con los demás”, que –como expresión de su fe– abracen el servicio como forma de vida. Por esto, durante toda la trayectoria escolar, el estudiantado vive experiencias de servicio, que requieren cada vez más compromiso y en las cuales se espera colaboración e involucramiento de toda la comunidad. La apuesta es que esto lleve a decisiones vocacionales orientadas al bien común y el servicio.
Sello 4: Formación para el cuidado de la casa común
Compartiendo la preocupación de la Compañía de Jesús y el Papa Francisco por el cuidado de nuestra casa común –con sus orientaciones en Laudato Sí–, el SFJ busca formar a las nuevas generaciones en la consciencia de la crisis socio-ambiental y la urgencia de cambiar nuestros modos de vida. Se busca educar mujeres y hombres que, al modo de Jesús, sean testigos de valores como la austeridad y la solidaridad, que son el camino para cuidar el planeta. Además, la rica geografía de la Región de Los Lagos anima a hacerlo aprovechando la naturaleza y enseñando ciencias, tecnología y otras asignaturas relacionadas con nuestro entorno, de un modo que prepare al estudiantado para aportar ante los desafíos de sostenibilidad del planeta. Es un nuevo sello para el colegio, que surge con el cambio a Pelluco y las circunstancias actuales de la humanidad.
Sello 5: Comunidad que trabaja para construir vínculos sanos y seguros
El SFJ es más que un establecimiento escolar; es una comunidad con una apuesta permanente por la alianza familia-colegio, que –asumiendo a la familia como la primera educadora de sus hijos e hijas, y que ella abraza este PEI– abre oportunidades de apoyo y aprendizaje compartido en pro de las y los estudiantes. Este espíritu comunitario tiende lazos con la amplia red de exalumnas y exalumnos, que viven y sirven en distintos lugares. En último término, se aspira a ser imagen de la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús, siempre abierta al mundo y deseosa de acogerlo y servirlo.
En este marco comunitario, el SFJ da un valor especial al cuidado de las personas, los procesos y los ambientes. Hay un compromiso institucional de poner los medios para ser un lugar sano y seguro, libre de abusos, con protocolos apropiados y formación permanente de educadores orientada a evitar y resolver oportunamente los conflictos. Esto implica un trabajo permanente de la cultura escolar, para que primen el respeto, la confianza, el diálogo y la integración adecuada de la diferencia. El colegio aspira a que nunca más se repitan los abusos del pasado, que tanto daño provocaron a las víctimas y a la comunidad.
Sello 6: Colegio particular-pagado que busca la inclusión
Siendo un colegio particular-pagado que se financia con la mensualidad de las familias, el SFJ busca mantener viva su vocación histórica de inclusión y apertura evangélica. Esto se expresa, en la medida de lo posible, en: (a) becas para estudiantes de escasos recursos, gracias a la solidaridad comunitaria y el aporte de exalumnos e instituciones para este fin; (b) disposición para acoger y acompañar a estudiantes con diversas necesidades educativas, siempre que estén las condiciones para hacerlo; y (c) esfuerzos constantes por ser un espacio acogedor de las diversas realidades que confluyen en la comunidad. Este sello exige la colaboración de todas y todos, y un discernimiento continuo, para que el anhelo de inclusión se realice de manera responsable y sostenible.
Sello 7: Compromiso con el desarrollo social, cultural y espiritual de la región
Desde su nueva ubicación en Pelluco, el SFJ reafirma la vocación de tener un vínculo significativo con la ciudad de Puerto Montt, así como un fuerte compromiso con el desarrollo social, cultural y espiritual de la región. El colegio siempre fue parte importante del entramado local y, en continuidad con esta historia, hoy se busca seguir siendo una institución educativa y religiosa que convoca, acoge y transforma la realidad circundante, formando talentos y poniéndolos al servicio de la iglesia y el territorio.




