El electivo de montañismo del Colegio San Javier de Puerto Montt se presenta como una experiencia formativa única, diseñada para conectar a los estudiantes con la imponente geografía de la Región de Los Lagos. Esta instancia pedagógica trasciende las paredes del aula, convirtiendo la Cordillera de los Andes y la selva valdiviana en un laboratorio vivo donde se fomentan valores como la resiliencia, el compañerismo y el respeto profundo por el medio ambiente.

El programa está estructurado para que los alumnos desarrollen habilidades técnicas esenciales, desde el manejo de equipos especializados, cuerdas, arneses, mosquetones y técnicas de campamento y marcha en diversos terrenos, hasta nociones fundamentales como poder transitar en diferentes tipos de terreno en condiciones de seguridad, armado de mochila, carpas, modos de orientación, conocimientos en meteorología, alimentación y seguridad en montaña. Las sesiones teóricas en el colegio preparan el terreno para las salidas a terreno, que son el corazón del taller. En estas expediciones, los estudiantes tienen la oportunidad de explorar senderos emblemáticos en el Parque Nacional Alerce Andino o las faldas del volcán Calbuco, o volcán Casablanca, enfrentando desafíos físicos que fortalecen su carácter y autonomía.

Más allá del esfuerzo físico, el taller busca despertar una conciencia ecológica activa. Bajo los 7 principios de «No Deje Rastro», los jóvenes aprenden a transitar por ecosistemas frágiles minimizando su impacto, comprendiendo la importancia de preservar el patrimonio natural para las futuras generaciones. La convivencia en las rutas y los campamentos permite, además, estrechar vínculos significativos, donde el apoyo mutuo es clave para alcanzar cada objetivo como las cumbres propuestas.

En definitiva, el taller de montañismo del colegio no solo busca formar montañistas aficionados, sino ciudadanos conscientes de su entorno y autosuficientes en entornos naturales variados. Es una invitación a descubrir la libertad que ofrece la naturaleza, y a comprender que, en la montaña, el camino y el equipo humano son tan importantes como la meta misma.