En el Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, la comunidad educativa se reunió este lunes para celebrar la Pascua de Resurrección, vistiendo nuestras aulas de esperanza y renovada alegría. La jornada comenzó con una emotiva Eucaristía comunitaria, donde estudiantes, docentes y colaboradores nos unimos en oración para dar gracias por el triunfo de la vida. Este año, el encuentro posterior entre los diferentes cursos adquirió un matiz especial, centrándose profundamente en la promoción de la Paz. Inspirados por el mensaje de Jesús Resucitado y acogiendo con humildad el llamado urgente del Papa León XIV frente a los conflictos bélicos y sociales que hoy afectan al mundo, transformamos nuestra tradicional convivencia en una expresión viva de amor, respeto y fraternidad. Fue un espacio para reconocer que la resurrección no es solo un hecho histórico, sino una invitación presente a derribar muros y construir puentes de entendimiento mutuo.
Esta celebración fue mucho más que un acto litúrgico; representó una manifestación concreta del Sello 1 de nuestro Proyecto Educativo Institucional (PEI). Como colegio católico de espiritualidad ignaciana, comprendemos que la fe no puede quedarse en el plano de las ideas, sino que debe expresarse siempre en obras tangibles. Buscamos que este mensaje de Pascua trascienda las paredes del aula y movilice acciones profundas hacia el bien común y el cuidado responsable de nuestro entorno. Nuestra misión es que cada estudiante sea capaz de reconocer en el prójimo la presencia viva de Cristo, fomentando desde temprana edad una conciencia crítica y solidaria. Al fortalecer este vínculo con el otro, permitimos que nuestros jóvenes se formen como verdaderos agentes de cambio en la sociedad, capaces de mirar la realidad con ojos de misericordia y actuar con la determinación necesaria para transformar contextos de injusticia en escenarios de esperanza.
Finalmente, cada encuentro vivido durante esta jornada fue una fiel expresión del lema que nos inspira diariamente: «Formarnos para Servir». Al compartir este mensaje de amor y reconciliación, reafirmamos nuestro compromiso con la promoción del servicio para y con los demás, siguiendo el valioso legado de San Ignacio de Loyola que nos invita a «en todo amar y servir». Esta vivencia comunitaria nos permite consolidar nuestra identidad y fortalecer los lazos que nos unen como familia jesuita en el sur de Chile. Seguimos encomendando a toda nuestra comunidad para que Cristo Resucitado guíe cada paso de nuestro caminar académico y espiritual, animándonos a construir un mundo más justo donde la paz sea el fruto natural de nuestra entrega cotidiana y desinteresada. ¡Sigamos celebrando con gozo este tiempo de Pascua, llevando la luz de la resurrección a cada rincón de nuestro colegio y de nuestra ciudad!










