En el Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt, con entusiasmo, espíritu solidario y profundo sentido formativo, se dio inicio al año pastoral con los Trabajos de Verano, una significativa experiencia de servicio protagonizada por estudiantes de IV medio en el sector de Riachuelo, comuna de Río Negro. Esta iniciativa se enmarca en el sello «Formación para el Servicio» del Proyecto Educativo Institucional (PEI), que promueve la formación de personas comprometidas con su entorno, conscientes de los signos de los tiempos y dispuestas a poner sus dones y talentos al servicio de una sociedad más justa y solidaria.
Durante varios días, las y los estudiantes participaron activamente en diversas labores comunitarias, desarrollando trabajos de apoyo, acompañamiento y encuentro con las familias del sector. Más allá de la ayuda concreta, la experiencia permitió fortalecer valores fundamentales como la solidaridad, la sencillez, la empatía y el trabajo colaborativo, favoreciendo un contacto directo con la realidad social y cultural del territorio.
Los Trabajos de Verano constituyen un espacio privilegiado de aprendizaje integral, donde la formación académica se complementa con la vivencia del servicio y la reflexión personal y comunitaria. Desde la pedagogía ignaciana, esta instancia invita a los jóvenes a mirar críticamente su entorno, discernir su rol como ciudadanos y comprometerse activamente con la construcción del bien común.
Juan Pablo Iglesias, Director de Pastoral y Formación del colegio, valoró profundamente la experiencia y el compromiso demostrado por los estudiantes: “Los Trabajos de Verano son una expresión concreta de nuestro sello formativo. Buscamos que nuestros jóvenes vivan el servicio no como una actividad aislada, sino como un estilo de vida. Estas instancias les permiten abrir los ojos a realidades distintas, desarrollar una conciencia social más profunda y descubrir que sus talentos pueden generar un impacto real en la vida de otras personas”, señaló.
Asimismo, destacó la importancia del trabajo en red con otros establecimientos de la Compañía de Jesús, agradeciendo especialmente al Colegio San Mateo por sumarse a esta experiencia: “La colaboración entre colegios jesuitas fortalece nuestro proyecto educativo y permite que los estudiantes vivan la riqueza de sentirse parte de una comunidad más amplia, unida por la misma espiritualidad y vocación de servicio”, agregó.
Desde el Colegio San Francisco Javier, se valora profundamente este tiempo formativo, que reafirma el compromiso institucional con una educación integral, orientada a formar personas conscientes, compasivas y comprometidas con la transformación social, capaces de responder con generosidad a los desafíos del mundo actual.










